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ARTICULOS DE NESTOR SUÁREZ
Ni ALCA ni ALBA
Estatuto Autonómico
Nestor Suárez
¿Qué quiere decir libre comercio? ¿”Libre” de qué …?
Quiere decir: comercio libre de interferencias gubernamentales. ¿Cuáles interferencias? Prohibiciones, aranceles y multas antidumping contra las importaciones; subsidios directos o indirectos a favor de las exportaciones; controles de cambios, condicionamientos políticos, u otros obstáculos o barreras al comercio internacional entre personas, impuestos por un Estado o por un acuerdo entre Estados. Si un Gobierno -Venezuela, México, EEUU o el que sea- de verdad quiere el libre comercio, no necesita negociar ni firmar ALCA, ALBA o acuerdo alguno con otro Gobierno. Lo que tiene que hacer es muy simple: nada más derogar o eliminar toda interferencia gubernamental al intercambio mercantil entre empresas y personas naturales de diferentes países. Eso es todo.
Y eso puede hacerlo cualquier Gobierno, de la noche a la mañana. De hecho lo hizo el Gobierno alemán de la posguerra europea (en 1948) de un Viernes para un Lunes; y así de este modo, decretó el libre comercio internacional, paso muy importante al llamado “milagro alemán” de los ’50 y ‘60: un florecimiento económico asombroso.
Si el libre comercio es tan benéfico, y tan fácil es tenerlo, ¿por qué los Gobiernos no lo decretan? ¿por qué el Gobierno de Venezuela p. ej. no lo decreta, o el de EEUU? Respuesta: porque muchos empresarios se benefician de las restricciones al comercio internacional. Les gusta el mercado cautivo. Aborrecen las importaciones porque no quieren competir en precios con los bienes y servicios importados más económicos. Por eso presionan a sus Gobiernos para que impongan trabas al comercio internacional, con toda clase de pretextos; p. ej. fitosanitarios, ecológicos, de alegada explotación laboral, de supuesta o real desigualdad e imposibilidad o incapacidad de competir, etc., etc. Y los Gobiernos se acostumbran a imponer trabas. Y hacen de ello una doctrina, antes llamada “crecimiento hacia adentro” -en la era de la CEPAL-, ahora se llama “desarrollo endógeno”; pero es lo mismo. Los empresarios con estructuras de costos muy altos, apoyan esas doctrinas, y las políticas a que dan lugar.
En descargo de los empresarios, vale aclarar que no todos los costos muy altos les son imputables. En los países con sistemas estatistas, los Gobiernos son carísimos: cuestan toneladas de dinero en impuestos, que se reflejan en os precios. La falta de seguridad, justicia y obras públicas también encarece enormemente los productos. Y los costos laborales, al menos nominalmente, son inflexibles a la baja. O sea: que los empresarios no son culpables por todos los costos elevados; pero igualmente les afectan y les impiden competir. Pero eso tiene solución: junto con el libre comercio, hay que decretar y practicar el sistema de Gobierno limitado, y por tanto más barato. Eso elimina muchos sobrecostos que los empresarios ahora tienen que cargar. Es lo que nosotros proponemos en el Estatuto Autonómico Zuliano.
¿Qué es el ALCA? Un engaño. No es libre comercio. Porque el esquema de los acuerdos en el marco del ALCA, con carácter supuestamente excepcional y “temporal” (por muchos años a futuro), permite una serie de prohibiciones, aranceles y multas antidumping contra las importaciones, y muchos otros obstáculos y barrera al comercio internacional.
¿Qué es el ALBA? Otro engaño. Aunque menor. Porque el ALCA de palabra y de modo hipócrita dice promover el principio de libre comercio, aunque en la realidad de hecho no lo hace. Y el ALBA en cambio es un esquema directamente contrario al principio de libre comercio internacional; de entrada consagra el principio opuesto: comercio internacional de Gobierno a Gobierno.
¿Qué es menos malo, el ALCA o el ALBA? Es cuestión de gustos, y yo prefiero la sinceridad a la hipocresía.