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ARTICULO DE NESTOR SUÁREZ

Plan B y Plan A

Nestor Suárez

“Está bien, pero ¿cuál es el ‘Plan B’ de Uds. ...?” Esto nos expresan algunas de las muchísimas personas que se acercan a nosotros en Rumbo Propio.

Vamos por partes. En primer lugar, mucha pero mucha es la gente que se identifica con Rumbo Propio. Damos por ello gracias a Dios ante todo, por habernos puesto en el camino correcto.

Y muchas gracias también a las personas que se acercan a nosotros. Profesionales y técnicos, ganaderos, empresarios y comerciantes, gerentes, empleados, trabajadores, estudiantes, amas de casa, periodistas, funcionarios y políticos -honestos-, artistas y deportistas. Nos dan ánimo y nos alientan a seguir nuestro “Rumbo Propio”. Y se identifican con nuestra propuesta de capitalismo liberal, democrático y cristiano para la región. Crear riqueza, abundancia y bienestar en el Zulia para el Zulia. Crecimiento económico y solución efectiva a la pobreza, mediante un Estatuto Autonómico, consagratorio de las libertades económicas, y decidido democráticamente en un Plebiscito (o Referendum).

Nos preguntan “¿Y Uds. Creen que el Gobierno central va a conceder esa autonomía?” Respondemos que esa es la parte fácil; lo difícil es ganar la opinión pública zuliana. Pero una vez que logremos esta meta, y todos los zulianos estemos unidos tras ella, y firmemente comprometidos, entonces el Gobierno central -cualquiera sea- tendrá que conceder la autonomía del Zulia. Porque nuestro reclamo es simple y justo: al Zulia lo que es del Zulia. Eso es todo.

En Venezuela ha llegado la hora de las definiciones. Convocamos a las personas, grupos e instituciones a que se pronuncien. A que se definan. Es una cosa o la otra: más socialismo; o el sistema de libre empresa y libre mercado. Y creemos que siendo la elección entre miseria y prosperidad, entre opresión y libertad, entre injusticia y bienestar, no hay lugar para términos medios, escapismos ni ambigüedades politiqueras. No queremos izquierdas. Porque aún cuando es moderada y democrática, toda izquierda fracasa. Siempre. Y a cada fracaso, aparece siempre un relevo socialista más puro y duro, que se impone en tanto no haya una fuerza de signo opuesto que lo contenga. Ya tenemos suficiente de eso.

Pero es que tampoco quiere izquierdas el 85 % de Venezuela. Las encuestas nos indican que las grandes mayorías de todas las clases sociales pueden estar confundidas, pero lo que desean en su fuero más íntimo es orden y seguridad, paz, riqueza y bienestar. Y un futuro tranquilo y próspero para sus hijos y nietos. Desean producir, y participar en los frutos del anhelado crecimiento económico. ¿Acaso no son estos los valores y expectativas tradicionales y convencionales de la derecha política? Sólo una minoría, el 15 % de la población aproximadamente, desea vindicta social, agitación política constante y activismo permanente, y reivindica los valores y programas típicos de la izquierda. El problema es que mientras ese 15 % está volcado por entero a la actividad organizativa partidista y proselitista, en los canales y movilizaciones propios del socialismo -sea “bolivariano” o de oposición-, el 85 % restante está consagrado a su familia, al estudio y/o al trabajo arduo, a su empresa o negocio, a su iglesia o actividad recreativa privada de su preferencia. Y desde hace años, estas mayorías tranquilas sufren la incesante y no equilibrada prédica socialista de los profesores y activistas, que las confunden en los conceptos políticos, e inadvertidamente las inclinan hacia la izquierda, contra sus propios intereses y objetivos.

Con Castro y Chávez, ahora Venezuela se ha enrumbado decididamente en la vía del socialismo comunista. Pretendemos salvar al menos a nuestro Estado Zulia. ¿Cómo? Simple: muchas naciones comunistas no son o no eran enteramente comunistas. Así Alemania Occidental o RFA. Y Vietnam del Sur, al menos por un tiempo. Y Corea del Sur. Y también China insular o Formosa, así como Hong Kong. De hecho esta última experiencia china es la de “un país, dos sistemas”, que ahora se aplica en ciertas “zonas económicas especiales” de la China Roja continental. Pues eso mismo proponemos.

El Estatuto del Zulia es nuestro “Plan B”: capitalismo liberal, democrático y cristiano para el Zulia. Nuestro “Plan A” es capitalismo liberal, democrático y cristiano para Venezuela.

nestor@rumbopropio.org.ve

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