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ARTICULOS DE ALBERTO MANSUETI

LOS 10 MANDAMIENTOS, BASE ÉTICA DEL CAPITALISMO LIBERAL

 

 

Alberto Mansueti

 

Los antiliberales no dicen que el capitalismo sea improductivo o ineficiente; dicen que es injusto, inmoral, y anticristiano.

Pero lejos de ser inmoral y anticristiano, el capitalismo liberal se basa en la moral cristiana. Concretamente, en los 10 Mandamientos. Todos ellos consagran normas morales estrechamente relacionadas al orden económico y político; aunque quizá muy especialmente los que están de primeros y últimos en la lista.

Y esto no es manipular la religión con fines políticos -como hacen los socialistas “cristianos”-, sino nada más poner las cosas en su lugar. En el lugar donde deben estar.

 

¿Cuál es el fundamento de un orden social?

¿Sobre cuáles bases se asienta? ¿Sobre la mera voluntad humana? Pues es una base muy endeble, ya que la voluntad humana es sumamente mudable. ¿La voluntad de la mayoría? ¡Pues esa es la más volátil! Y ni digamos la voluntad del Príncipe, estilo maquiaveliano.

El rechazo al capitalismo ha puesto en crisis a nuestra civilización. Pero más aún: nos pone en evidencia cuán frágil es un orden social asentado en la pura voluntad humana, así sea la democrática voluntad general roussoniana.

¿Y si usamos como fundamento la teoría evolucionista, como Hayek? No digo la evolución sino la teoría evolucionista. O sea: no digo el hecho; hablo de la extrapolación hipotética, la especulación demasiado improbable, extravagante.

Pues eso se hizo en el siglo XX; Hayek mismo vio los resultados, y no terminó del todo conforme.

Hay que buscar una base más firme. Y rápido, antes que la furia anticapitalista nos alcance y nos entierre a todos. En ello coinciden desde Michael Novak hasta Stephen Perks, pasando por Edmund Opitz, Robert Sirico y Ruben Alvarado. En el universo del liberalismo cristiano los autores ya son suficientes en número -al menos en el Primer Mundo-, como para presentar sugerentes matices y diversidades. Y una de las sorpresas: las diferencias en Economía y Política son del todo independientes de las divisiones confesionales o denominacionales; y a veces, incluso hasta de las teológicas y filosóficas. Pero todos son liberales. Y todos consideran los principios éticos cristianos (o judeocristianos) como fundamento moral del sistema de Gobierno limitado y capitalismo competitivo. Y esto no es de ahora, ha sido así en el pasado también.

 

Liberales cristianos

Liberales que han sido cristianos los ha habido siempre, como el “Primer Whig”, el italiano Santo Tomás de Aquino en el siglo XIII -antes de la Reforma Protestante-, o el calvinista alemán Juan Althusio en el XVI y XVII, o el católico francés Frederic Bastiat en el XIX; y tantos otros que como ellos, que han basado sus posiciones liberales en principios básicos cristianos de orden moral.

Sólo que en aquellos entonces, no se sentían obligados a declararlo de esa forma, porque religión cristiana y liberalismo no se habían llegado a considerar opuestos antitéticos, como ahora. La novedad no es el liberalismo cristiano; es esa errónea idea de creerlos uno y otro conceptos contradictorios e incompatibles. La heredamos, entre otras cosas muy malas, de la nunca suficientemente criticada Revolución Francesa.

Y los liberales cristianos coinciden en este otro punto: la Revelación de Dios es una base mucho más firme para el orden social civilizatorio que la voluntad humana. Y que la conjetura evolucionista.

 

Haga memoria: ¿recuerda Ud. los 10 Mandamientos?

Si se quiere, la base ética del capitalismo liberal no es una cosa muy complicada. Basta revisar los 10 mandamientos, comunes a las revelaciones judía y cristiana, e igualmente reverenciados por el islamismo.

No nos enredemos con la numeración, vamos a lo sustantivo. ¿Qué dicen?

El primero dice: “Amar a Dios sobre todas las cosas”. Seguido de “Santificar Su Nombre” y “Guardar el Día del Señor”. Son los primeros de la lista. Es evidente que:
a) No piden nada descabellado, irrazonable, imposible o mucho menos injusto, ya que sólo mandan dar a Dios lo suyo, lo que le corresponde. Esto es, ser reconocido como lo que es, Señor del Universo, y de nuestras vidas, por derecho de creación.
b) Pero eso sí: estos mandamientos impiden amar al Estado sobre todas las cosas, venerarlo y glorificarlo. Quien siga a conciencia estos mandatos se guardará muy bien de reconocer a Gobierno alguno o Estado como Soberano. Porque Soberano y Señor de su vida será Dios; nada ni nadie más. Por eso la Era del Absolutismo comienza en el siglo XVII, con el decaer de la vigencia social de la religión cristiana.

¿Sencillo? Yo creo que sí. Y esos son nada más los mandamientos de la llamada “Primera Tabla” de Moisés; esto es, las normas respecto a Dios. Vamos ahora a los de la “Segunda Tabla”, las reglas respecto a los demás. ¿Qué dicen?

 

La familia y la vida humana

Dicen: “Honrar a los padres”; y “No fornicar”, quiere decir: guardar el sexo para el matrimonio. Se preguntará Ud. ¿Y qué tiene que ver con el capitalismo? Muchísimo, porque el sistema de libre mercado se basa en la familia tanto como en la empresa:
a) La empresa produce y distribuye los bienes y servicios conforme al aporte de cada factor productivo, bienes y servicios que les llegan a las familias.
b) La familia configura un segundo sistema de distribución -conforme otros criterios-; y un sistema de apoyo a la producción. Por eso el socialismo destruye la familia y no sólo la empresa. Pretende que el Estado asistencialista reemplace a la familia destruida.

Aparte dicen: “No matar”; respetar la vida humana, un valor en el capitalismo, puesto que el sistema de libre mercado es para sostener materialmente la vida; y la vida libre, productiva, creadora, próspera. No la vida esclava, ni miserable.

 

No robar, No mentir, y No envidiar

Y también dicen: “No robar” y “No mentir”. Esto implica respeto, respecto a la propiedad privada el primero; y el segundo a la palabra empeñada y los contratos. Ambos pilares institucionales del capitalismo. Es una firme línea de protección a la propiedad y a los contratos. Que es como decir: los derechos, puesto que Ud. tiene derechos sobre lo que es suyo, y suyos son los derechos estipulados a su favor en sus contratos.

Esta teoría de los derechos como propiedades y las propiedades como derechos -y el Estado como garante-, es hoy considerada núcleo y esencia del capitalismo liberal. No es nueva. La debemos al teólogo español Fernando Vázquez de Menchaca, de la Escuela de Salamanca, allá por el siglo XVI.

Por fin, en el último mandamiento de la Ley de Dios, hay una primera línea de protección a la propiedad y a los contratos; y a la familia también. Es la regla “No envidiar”. Fundamental. ¿No envidiar qué ...? Cualquiera cosa ajena: la mujer -la pareja, digamos hoy-, o los hijos, la familia de otro, en general. O la casa, el automóvil, el empleo, la computadora o lo que sea de otra persona. Insisto: no se enrede con la numeración de los mandamientos; sigamos en el fondo del asunto, en lo esencial.

Esa última regla “No envidiar” es esencial fundamento del capitalismo liberal. Después de todo, el socialismo se basa en la envidia. ¿O no?

alberto@rumbopropio.org.ve

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